Saturday, July 29, 2006

Prof. Patricia Peralta
Correo electrónico: ProfPeralta@yahoo.com.ar

¿Qué entendemos por integración?

La integración escolar es un concepto que regula el acceso de los alumnos con capacidades diferentes al circuito de la Educación Común, con el aval legal ya que tiene iguales derechos que el resto de las personas.
Hace años se discute de las ventajas y desventajas de la integración escolar de los niños con dificultades en su proceso de aprendizaje (por problemas físicos o intelectuales). Se ha hablado mucho, se ha escrito y experimentado otro tanto, pero aún hoy nos encontramos con una situación que genera polémica en diferentes ámbitos.

Si pensamos en la integración, deberíamos detenernos en lo que acarrea el concepto de “cultura de la integración”; esencialmente este concepto parte de un valor social que acepta al que es diferente. Ahora tendríamos que preguntarnos ¿qué se entiende por diferente?, ó ¿hasta dónde estamos dispuestos a aceptar las diferencias?, y de qué tipo de diferencia hablamos.
Otro concepto que me interesa rescatar es el de "necesidades educativas especiales", que surge a mediados de los ochenta como una ampliación del concepto de educación especial, centrándose en las necesidades diferentes que presenta un niño a lo largo de su escolaridad para adaptarse al curriculum ordinario. Esta concepción redefine los aspectos que se tenían en cuenta hasta el momento, definiendo la necesidad, en lugar de centrarse en el problema o discapacidad que presenta el niño.
Hablar de necesidad educativa especial, requiere pensar en toda una dotación de servicios o estrategias a tener en cuenta cuando nos encontramos con un niño que presenta una dificultad en su escolaridad. De esta manera pensar requiere de una escuela que respete estas necesidades educativas especiales, implica pensar en una escuela que contenga e involucre, no solo al docente y al alumno, sino también a todos los miembros de la comunidad educativa.

Al imaginar la pluralidad de pensamiento de la sociedad, implica aceptar las particularidades de cada uno, específicamente en nuestro trabajo docente, reconocer a cada alumno como un sujeto particular, único, irrepetible, con su modalidad de aprendizaje singular. Si bien la escuela acepta a grandes líneas esta situación, sabemos que históricamente en nuestro trabajo docente se basaba "en uniformar" a los alumnos y sus particularidades, en pro de concluir un programa, acabar un trabajo, o simplemente cumplir con la burocrática del sistema educativo
Partiendo desde la postura integradora, es aceptar a cada chico como es, e intentar respetar sus ritmos y tiempos lo máximo posible, es decir la escuela debería preocuparse, no por lo que el niño tiene, (su discapacidad), sino qué necesita desde el punto de vista educativo, para poder integrarse en situaciones sociales normalizadas.

Esto genera un gran cambio, sobre todo en lo que a organización y procedimiento se refiere, es decir cambiar el modo en que la escuela se relaciona y trata las dificultades de sus alumnos Es un desafío difícil, ya que implica operar no solo con el sistema educativo en su conjunto sino también con los recursos humanos que están involucrados en estas escuelas. Implica repensar el rol del docente especial, y el rol del docente común, hacia una acción conjunta, compartida, un coactuar (obrar, realizar actos libres y conscientes) en conjunto, el trabajo de una pareja pedagógica, donde el maestro especial y el maestro común puedan intervenir juntos, donde las estrategias de trabajo se van construyendo y comprobando en la atención más personalizada que requiere el alumno con problemas de aprendizaje, sobre todo en lo que al manejo del tiempo y el espacio institucional

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