Saturday, July 29, 2006

Prof. Gabriela Martín
¿QUÉ ES LA INTEGRACIÓN ESCOLAR DE NIÑOS CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES?“El Estado garantiza el derecho a la educación y el acceso a la cultura en igualdad de oportunidades y posibilidades, sin discriminación alguna.”


En el citado artículo de nuestra Constitución Provincial, el Estado garantiza a todos sus ciudadanos la igualdad de oportunidades y posibilidades en cuanto a materia educativa y cultural se refiere, lo que significa que una persona con alguna discapacidad no puede estar exenta de recibir tales beneficios.
Esto puede ser reforzado por lo que Pierina Zega dice sobre la necesidad de: “ Reconocer la diversidad, valorizar las diferencias humanas, aceptarlas dentro de un contexto social que puede ofrecer a cada uno de sus miembros las mejores condiciones para el máximo desarrollo de sus capacidades, poniendo al alcance los mismos beneficios y oportunidades.”

Es decir, como base debe estar el reconocimiento del otro como persona, antes de “como discapacitado”, esto lleva a la no-discusión sobre su derecho a recibir educación; por otro lado, debemos reconocer también que cada alumno representa una individualidad compleja y única, que más allá de presentar o no alguna discapacidad, necesita de las mejores condiciones que favorezcan sus procesos de enseñanza-aprendizaje. En el caso específico de las personas con discapacidad, se hace necesaria una formación integral en un contexto de normalización , que le brinde oportunidades de convivir con sus semejantes en clases regulares, en la misma escuela de sus hermanos, en su contexto local, con otros niños de su misma edad, etc.

Si nos remitimos a lo “macro”, veremos que la Ley Federal de Educación, 24.195, promulgada en abril del 93, dice en el Capítulo VII de Regímenes Especiales, Apartado A , Artículo 28, inciso b, que entre los objetivos de la Educación Especial está: “brindar una formación individualizada, normalizadora e integradora, orientada al desarrollo integral de la persona y a una capacitación laboral que le permita su incorporación al medio de trabajo y producción.”
La palabra “integración” nos remite a un PROCESO de participación de las oportunidades educativas que tienen todos los niños, que implica la posibilidad de asistir a clases comunes, donde asisten los pares del contexto social inmediato o bien aquel centro educativo que los padres eligen para la formación de todos sus hijos. Esto implica no relegar a los niños con necesidades educativas especiales a un medio educativo donde sólo existan niños con su misma patología o problemática, privándolos del contacto con sus semejantes, y recreándoles un medio ficticio donde no existe más que “la problemática y sus alcances”.
Por supuesto se debe aclarar que la oferta educativa de los niños con N.E.E. debe abarcar además de la formación general, otro tipo de formación específica asociada a su discapacidad, que se recibe en los Centros Educativos Especiales, tal como: lengua de señas, braille, estimulación senso-perceptual, técnicas del bastón blanco, etc. que se recibe sin necesidad de estar internado en una institución especial, sino de manera periódica y ambulatoria.

Tradicionalmente, y hasta casi la década del sesenta, las escuelas eran profundamente segregacionistas y homogenizantes, esperándose como producto un solo tipo de niño, con características estandarizadas. Entonces los niños “diferentes” eran institucionalizados perdiendo el contacto con su entorno social inmediato y a veces hasta de su familia, con el argumento de que era necesario prepararlos para la vida; pero nada más paradójico, pues al salir ya adolescentes de dichas instituciones, no sabían cómo convivir con sus semejantes más próximos ni en su mismo hogar.

Con el advenimiento de la “integración” que comenzó tímidamente a instalarse de la década del 60 en adelante, con referentes como la escuela europea: Francia, España, Dinamarca, Inglaterra, o la americana: Estados Unidos, Canadá; se van evaluando las ventajas de que las personas con alguna discapacidad, ya sea sensorial, mental o motriz, a lo que hoy debe agregarse la social, pudieran estar integradas al contexto educativo cercano, en condiciones similares al de sus pares etáreo.

Comienzan así a llevarse a cabo experiencias aisladas, hasta que hoy en día la integración educativa es una realidad generalizada en el mundo, por supuesto con todas las limitaciones que implica una actividad llevada a cabo por personas, y en algunos casos personas que no tienen acceso a capacitación en la temática.

Para completar el concepto de integración, podemos agregar que es un proceso que permitirá al alumno, educarse y compartir experiencias con niños de su edad y nivel, para desarrollar las aptitudes y capacidades que posee al igual que los demás, sabiendo establecer cuáles con sus limitaciones y tratando de aprovechar al máximo sus posibilidades, esto es trabajar a partir de las potencialidades; además, la integración temprana favorece la aceptación de los demás, pues el compartir juegos, actividades escolares, recreativas, enseña con naturalidad cómo tratar y comprender al otro “que no es como yo”.

Los procesos de integración escolar para ser efectivos deben comprometer a tres actores fundamentales además por supuesto del niño, que son: familia, escuela común, profesionales que llevan adelante la integración. En la medida en que cada una de las partes aporte su cuota de responsabilidad en el proceso, éste será realmente positivo.
Los profesionales involucrados pertenecen a los ámbitos de la salud (médicos, fisioterapeutas, psicomotricistas,), de la educación (maestros comunes, maestros especiales, psicopedagogos,) de la psicología: psicólogos, y de lo social: trabajador social, terapistas ocupacionales, etc.

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