Profesora: María Inés Durieux
Reflexiono y me pregunto a cerca de lo que integrar significa para mí. Lo relaciono con formar parte de, lo no homogéneo, en una mezcla. En esta mezcla cada individuo, cada ser se asemeja al otro por su naturaleza humana y a la vez se diferencia por su constitución física, sus creencias, religión, lugar de origen, etc. Todos son y no son parte de un todo.
Pensar en integración es pensar también en la diversidad. Diversidad que según Silvia Duschatzky implica movimiento, multiplicidad por la cual se intente reducir todo a lo mismo. Es entrar en un estado de hibridación, de mestizaje, de mezclas, de intersecciones, de atravesamientos múltiples. Esta diversidad nos atraviesa, es valiosa para el conjunto social porque esta conformada por las identidades culturales que la conforman.
La escuela no se ha quedado al margen porque según Duschatzky la diversidad siempre estuvo en la escuela. La escuela de la diversidad es la escuela de la negociación de las diferencias, la escuela de la no-homogeneidad, la que acepta otro lado dentro y fuera de la escuela, la que está abierta a la pluralidad de sentidos.
Desde este lugar considero que para poder integrar es necesario cuestionarse a cerca de que concepción se posee sobre diversidad, sobre la aceptación del otro no homogéneo con el fin de permitirle desarrollar su capacidad de ser y de hacer en pos de un beneficio personal y social.
Reflexiono y me pregunto a cerca de lo que integrar significa para mí. Lo relaciono con formar parte de, lo no homogéneo, en una mezcla. En esta mezcla cada individuo, cada ser se asemeja al otro por su naturaleza humana y a la vez se diferencia por su constitución física, sus creencias, religión, lugar de origen, etc. Todos son y no son parte de un todo.
Pensar en integración es pensar también en la diversidad. Diversidad que según Silvia Duschatzky implica movimiento, multiplicidad por la cual se intente reducir todo a lo mismo. Es entrar en un estado de hibridación, de mestizaje, de mezclas, de intersecciones, de atravesamientos múltiples. Esta diversidad nos atraviesa, es valiosa para el conjunto social porque esta conformada por las identidades culturales que la conforman.
La escuela no se ha quedado al margen porque según Duschatzky la diversidad siempre estuvo en la escuela. La escuela de la diversidad es la escuela de la negociación de las diferencias, la escuela de la no-homogeneidad, la que acepta otro lado dentro y fuera de la escuela, la que está abierta a la pluralidad de sentidos.
Desde este lugar considero que para poder integrar es necesario cuestionarse a cerca de que concepción se posee sobre diversidad, sobre la aceptación del otro no homogéneo con el fin de permitirle desarrollar su capacidad de ser y de hacer en pos de un beneficio personal y social.

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