Saturday, July 29, 2006

Profesora: Patricia López Otgiani

La integración se la podría conceptualizar como un principio directo “una idea reguladora de la racionalidad práctica de la acción social, en el sentido que nos orienta, ayuda, mentaliza a aceptar que la sociedad está formada por seres diferentes, y algunos más diferentes”, es decir una idea que nos orienta a ver las cosas y a sus acciones, y a establecer relaciones
con ellas en una dirección humanista.
La integración se basa en una ideología, la normalización, y arranca, paradójicamente, del hecho de “ser diferente” dentro de una sociedad normalizada. (Dueñas Buey, 1991).
El rol de la escuela es preparar al educando para la vida. Esta preparación no comprende, por cierto, sólo las asignaturas académicas o los aspectos intelectuales, sino que abarca una serie de aspectos complementarios que contribuyen a la formación integral del individuo.
Va mucho más allá la función de la escuela, cuya tarea no es la de formar personajes sino personas, personas que sepan desenvolverse en la vida familiar, social, laboral y profesional, con un máximo de eficiencia y un mínimo de frustraciones.
Desenvolverse con eficiencia significa saber actuar con independencia y seguridad, aceptar las propias limitaciones, saber enfrentar y resolver problemas, saber vivir con dignidad. Si la escuela enseña todo esto contribuye a que el educando, transite por el camino de la independencia, llegue a la libertad y a su realización íntegra como ser humano.
Desde una visión prospectiva, la integración podría llegar a ser el movimiento educativo de mayor alcance y más fecundo de todo este siglo (Beeny, 1975), en una sociedad que ofreciera las mismas oportunidades y beneficios a todos sus miembros potenciando el desarrollo máximo de sus capacidades.
Es nuestra misión como educadores no retacear esfuerzos, enfrentar el desafío y asumir la responsabilidad de la tarea que hemos elegido.
La escuela debe ser una comunidad educativa abierta, donde participen, interactúen y cooperen todos los elementos personales. El modelo de escuela debe centrarse en el niño, ofreciéndole alternativas educativas adecuadas a su individualidad. La enseñanza de los alumnos con necesidades especiales no tiene por qué ser totalmente diferente a la enseñanza de los otros alumnos, pues los niños menos dotados podrían alcanzar esencialmente los mismos objetivos académicos que los niños normales, si bien más lentamente y con un grado inferior de profundidad (Weddell,1975), pero la puesta en marcha de la integración de los niños deficientes requiere cambios tanto en la organización
académica y en el plan de estudios de la escuela, como en la preparación de los profesores(Hodgson et al.,1984, O.C D.E.,1988).
Más concretamente, “ la integración de niños con necesidades educativas especiales obliga a importantes modificaciones en la organización escolar y en la distribución de espacios de aprendizaje; obliga también al aumento del número de profesores de apoyo para todo el centro, a la revisión de los procedimientos establecidos de evaluación y promoción, al
establecimiento de ayudas para el profesor y el sistema educativo en general, así como
a una profunda renovación en la formación inicial y permanente de todo el profesorado”. (M.E.C., 1987).
Maestro Integrador
La función específica es brindar los medios necesarios para que un alumno con dificultades pueda acceder lo mejor posible a toda la información y actividades que puede ofrecerle la Institución a la que concurre, además de ser el nexo entre los docentes del curso, el alumno y sus compañeros.
Para ello, el maestro integrador brindará todas las técnicas y el apoyo necesario para la comprensión de los mismos. La educación de los alumnos con necesidades especiales en la escuela ordinaria no es un asunto que pueda resolverse fácilmente.
Es un objetivo que ha de abordarse desde todas las perspectivas, no sólo las que tienen relación con el sistema educativo sino también con el conjunto de la sociedad. La integración así entendida es un largo y laborioso proceso que exige un esfuerzo sostenido para que todos los factores que están en acción contribuyan positivamente al resultado global (A. Marchesi y E. Martín).

Bibliografía:
· De la integración escolar a la escuela integradora.
María Angélica Luz Editorial: Paidós
· Alumnos con dificultades: guía para se detección e integración
Marilyn Friend William Bursuck Editorial: Troquel
· Internet: http/ integracionescolar.8m.com/Fundaciones.htm

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