Saturday, July 29, 2006

Profesora: Gabriela Rivero

INTEGRACIÓN ESCOLAR

El término integración deriva del latín “Integrar”: en las acepciones pertinentes al tema que nos ocupa, dice:”reintegrar, recuperar, restaurar, renovar, recomenzar”.
A su vez dicho término, procede del adjetivo “integrar”: intacto, entero, no disminuido, no herido, ileso incólume, fresco.
Según su origen, por lo tanto, lo integrado es sano, lo fresco, lo intacto, lo entero. Pero las palabras no conservan su significado original. Parece y algunos autores (Christie 1989), así lo confirman, que dicho término conserva su sentido original, cuando decimos por ejemplo, “es un persona íntegra” o cuando empleamos los vocablos “integridad” o “integral”.
Sin embargo en las lenguas actuales, esos vocablos han adquirido otras connotaciones:”integrar…componer un todo en sus partes integrantes”.
Cuando pensamos en el sentido profundo de los términos analizados, más allá de las diversas direcciones en las que pueden haber evolucionado los vocablos, comprendemos que postular la integración en la enseñanza común de niños implica reconocer el derecho de las personas a convivir en la sociedad en la que cada uno tiene su lugar que debe ser respetado y preservado. Es un derecho que conlleva una postura ética y una práctica democrática.
Neils E. Bank Mikkelsen, quien ha tenido una actuación relevante en Dinamarca, país pionero en esta área, logró incorporar a la legislación danesa el principio de “normalización” (1959)
Dicho principio fue formulado sistemáticamente por Bengt Nirje (1969). Director ejecutivo de la Asociación Sueca pro-niños Deficientes. Para este autor la normalización es “la introducción en la vida diaria de unas pautas y condiciones lo más parecidas posibles a las consideradas como habituales en la sociedad.” Este autor enfatiza la “normalización” de las condiciones de vida, es decir procurar que las personas portadoras de una discapacidad gocen de las posibilidades de una vida “normal”, con derecho a satisfacer necesidades, con expectativas referidas a la relación de los sexos, a las condiciones de trabajo y económicas, etc., es decir, el principio de normalización no implica transformar a la persona, sino permitirle su desarrollo, normalizando sus condiciones de vida.
Estos conceptos se relacionan estrechamente con el denominado “mainstreaming”, concepto que se maneja en EE. UU. (en traducción literal “corriente principal”), es decir, la posibilidad de vivir en un “entorno menos restrictivo”.
Mainstreaming se define como una corriente educativa cuyo objetivo es integrar a ella a todos los alumnos sin excluir ninguno cualquiera sean sus características. Dichos niños deberían educarse en un medio que no presente restricciones, adecuando los programas, la infraestructura y en general proporcionando multiplicidad de experiencias que faciliten las mayores oportunidades de socialización, que incluyen como consecuencia la posibilidad de aprendizaje escolar y por lo tanto una adecuación del currículo.
El problema fundamental para el cumplimiento de estos principios radica en la organización del centro educativo, que debe adoptar modalidades distintas a las tradicionales en todos los órdenes (arquitectónico, metodología, gestión de la clase, etc.), en la necesidad de disponer de un profesorado capacitado, y, finalmente, en la dotación adecuada de recursos, tanto materiales como personales (de apoyo, especialistas, etc.) que faciliten el proceso educativo integrado.

Bibliografía
Mila Juan y otros. De la atención temprana a la integración escolar de niños con necesidades educativas especiales. Editorial Psicolibros. 1998. Montevideo Uruguay.
Diccionario de la Ciencias de la Educación. 1994. Editorial Santillana .Madrid. España.

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